La Contraloría detectó deficiencias en la gestión del programa “Nutriendo Corazones para Vivir Mejor” que la Sociedad de Beneficencia de Huancayo (SBH) desarrolla en el distrito de Quilcas. La supervisión, realizada entre enero y setiembre de 2026, identificó problemas en la documentación de las entregas de alimentos, las evaluaciones nutricionales y el seguimiento de las visitas a los beneficiarios.
Uno de los principales hallazgos corresponde a diez actas de entrega de paquetes de alimentos de julio y agosto, que no cuentan con la firma de los beneficiarios y solo registran su huella digital. La Contraloría constató que todos ellos tienen una firma registrada en su DNI. Tampoco se encontraron autorizaciones para que terceras personas recibieran los alimentos ni documentos que sustenten la ausencia de las firmas, lo que dificulta acreditar documentalmente la recepción de los productos.


En cuanto a las evaluaciones nutricionales, la situación también presenta deficiencias. En enero solo fueron evaluados 27 de los 43 beneficiarios registrados en Quilcas, mientras que la evaluación programada para julio no se realizó debido a la renuncia del nutricionista. Hasta el 28 de setiembre, la SBH aún no había contratado a un reemplazo, por lo que no se cumplió con la periodicidad semestral prevista para estas evaluaciones.
Durante las visitas domiciliarias de julio, además, 5 de los 32 beneficiarios consultados indicaron que no consumían las lentejas que recibían. Para la Contraloría, la falta de información nutricional actualizada limita la capacidad de la entidad para determinar si los alimentos entregados responden a las necesidades de los beneficiarios. A ello se suma que la canasta de alimentos se mantiene sin modificaciones desde 2025.

Otro punto observado está relacionado con las visitas domiciliarias, mediante las cuales se verifican aspectos como la higiene, el orden y el almacenamiento de los alimentos en las viviendas. Sin embargo, el informe señala que la SBH no cuenta con atribuciones para intervenir directamente sobre estas condiciones. También advierte que la norma sanitaria empleada como referencia corresponde a servicios de alimentación colectiva y no específicamente a hogares.
A estas observaciones se suma la falta de seguimiento por parte de la SBH,hasta el 28 de setiembre la Contraloría no encontró evidencia de medidas concretas para atender las observaciones consignadas en las 46 actas de supervisión levantadas en julio, por lo que permanecían pendientes de atención.


