La Primera Fiscalía Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos de Junín solicitó 18 meses de prisión preventiva para los ocho militares investigados por el delito de homicidio calificado en agravio de cinco civiles que fueron interceptados en la vía Colcabamba – Ayacucho, el pasado 25 de abril.
Los ocho militares que habrían incurrido en el uso desproporcionado de la fuerza durante una intervención en la zona, también son imputados por el delito de tentativa de homicidio calificado en agravio de otros tres ciudadanos sobrevivientes.
El requerimiento de prisión preventiva recae para los militares investigados: Luis Montenegro Pardo, Brayan Fernández Dett, Douglas Villacorta Saboya, Edilberto Marcos Guerra, Andy Sánchez Ríos, Jorge Aguilar García, Américo Vásquez Rojas y Fernando Córdova Mariano.
Caso Colcabamba
Los hechos se remontan a la madrugada del 25 de abril cuando una patrulla del Ejército abrió fuego contra una camioneta que dejó cinco civiles fallecidos: William Núñez Soto (19), Cristian Vilcatoma Águila (18), Jaime Bendezú Paraguay (28), Wilder Romero Sevipáucar (32) y Nilson Montenegro Valencia de nacionalidad colombiana que conducía el vehículo.

La balacera del Ejército, también dejó dos heridos: Eber Soto Quispe y Jhonatan Águila Gutiérrez (24), quienes sobrevivieron al ataque haciéndose pasar por muertos por casi dos horas hasta que llegó la Policía y Fiscalía. Además de Jhonatan y Eber, sobrevivió Ricardo Acuña Quispe, quien viajaba en la tolva de la camioneta, logró saltar ante los primeros disparos y esconderse entre los matorrales de la zona.
En un primer momento, las Fuerzas Armadas sostuvieron que se trataba de un enfrentamiento con presuntos implicados en actividades ilícitas del narcoterrorismo. Sin embargo, las primeras investigaciones y testimonios de los sobrevivientes rechazaron esas versiones.
Testimonios
“Nos empezaron a caer balas de todos lados. Salían de los arbustos ráfagas de disparos. El chofer se dobló a un lado. Le dispararon. Pasamos por una zona de puras piedras y nos plantamos en el matorral y seguían disparando. Descansaban, venían, abrían la puerta, se alejaban y seguían disparando”, contó en exclusiva Jhonatan al semanario Hildebrandt en sus Trece.

“Yo me quedé quieto, escuchando todo. Abrían y cerraban la puerta a cada rato, caían los vidrios del parabrisas. En un momento uno dijo: ‘Mi sub, aquí no hay nada, no hay droga’. Otro respondió que quizá se habían confundido de carro. Pensé que se iban, pero no, seguían ahí. En un momento apareció una moto y le gritaron: ‘Avanza o te meto bala’, y se fue. Luego regresaron y dijeron otra vez: ‘Mi sub, ¿cómo hacemos? No hay nada’. Entonces uno ordenó: ‘Saca municiones y lánzalas al carro’. Yo sentía cómo caían incluso cerca de mis pies y en el asiento del copiloto”, continuó con su relato desde una clínica donde permaneció internado por más de una quince días.
En tanto, Ricardo Acuña Quispe, uno de los primeros en declarar ante la Fiscalía, dijo que había participado en el traslado de un cargamento de drogas días antes. Más tarde, lo negó. Dijo que había sido presionado por los militares y la propia fiscalía para dar la primera versión.
La investigación se encuentra en la Fiscalía de Derechos Humanos de Junín, a cargo de Shari Sherly Caruajulca y Joel Chamorro.


